Hay rupturas de rupturas. Algunas son
dolorosas, otras
ni van ni vienen, otras son hasta divertidas, y la mayoría son para bien.
Yo he tenido rupturas de todo tipo; creo que, conforme un@ va creciendo, terminar una relación se vuelve más difícil o, en mejores términos, más serio.
Están las rupturas con las que te sentís
bien. Esas donde estabas en una relación que no significaba mucho para vos; en una relación que era un pasatiempo y ya. Con estas, la mayoría de las veces
es fácil mandar todo al carajo sin mirar atrás. Esta persona no era importante en tu vida y se lo hiciste saber sin miramientos. Normalmente la gente ya se las espera y no se extrañan at all.
Son rápidas e indoloras.
Hay otras que te pegan un poco más pero
no son la gran cosa tampoco. Son personas que te importan pero que simplemente no son para vos. Aquí lo complicado es
no perder a esas personas. Como te importan, querés
mantener una amistad y no quedar mal con ell@s. A diferencia de las anteriores, aquí sí te va a afectar la reacción que tengan; aquí sí vas a cuidar un poco más tus palabras y vas a buscar no herir a nadie. La gente puede estar un poco escéptica pero hasta ahí.
No son tan rápidas y pueden causar un poco de dolor.
Con las terceras ya vamos a entrar a las
ligas mayores. Son las relaciones que
te gustan, con gente que
te importa y realmente
querés. Por qué se dan entonces? Fácil. Simplemente
hay algo que no calza. Y no es sólo eso, es que ningun@ tiene ganas de hacer algo al respecto. Son las relaciones en las que estás cómod@ porque hay
confianza, porque hay
cariño, y porque simplemente
no tenés ganas de meterte en la vida de solter@ de nuevo. Sentís que te falta algo pero no sabés bien qué y, once again, no tenés ganas de averiguarlo. Estas rupturas
son una mierda pero al final amb@s saben que es lo mejor.
Next, están las rupturas que te dejan
hech@ mierda. En estas hay varias subdivisiones. Están las
esperadas; esas donde sabés lo que se viene pero no querías admitirlo; donde en serio querés a esa persona y
no estás preparad@ para mandar todo a la porra a pesar de que todo apuntaba a eso. Estas
son duras, pero se pasan relativamente rápido por el hecho de que ya te lo podías oler. Quizás la peor de todas es la que
NO te esperabas; aquí realmente
querés a tu pareja; aquí
no querés que las varas terminen. En estas situaciones, no basta con la obligatoria salida para
"sacarte a es@ HP de la jupa!"(tan lind@s los amig@s!!!), no, aquí muchas veces hay escenas de
tomar sol@ y muy seguido, de meterte con
casi tod@s, aquí pasan cosas
feas...
depresión,
no querer salir de la cama o de tu cuarto, llanto a más no poder, en fin, cosas que nunca pensaste posibles en vos.
Estas son quizás las más dolorosas y difíciles de superar... pero (gladly) también pasan.
Las últimas son tal vez las más
tontas. Las rupturas
de mentira. Esas donde hubo una o varias peleas fuertes y
se mandaron para el carajo mutuamente. Esas donde todo se dio en el calor del momento y luego están amb@s buscando la manera de arreglar las cosas. Este tipo de ruptura supone varias emociones, si no juntas, mínimo muy seguidas; aquí se pasa de la
chicha a la
frustración, del
"vale picha" al
arrepentimiento, del
"anda ve quién!!!!" al
"amor, no te quiero perder". Obviamente, estas
pasan rápido pero no son indoloras.
Sooo... hoy hablé demasiado pero creo que la idea se entiende:
TODO pasa en esta vida,
TODO se supera de una manera u otra. Y eso es lo que hay que tener siempre en mente.
"Love all, trust a few, do wrong to none "
-Shakespeare